Mal.
Mal.
Mal.
Y me es muchas veces más fácil escribir que me siento mal que mirar a los ojos a alguien y decir Necesito ayuda.El neuropsiquiatra me recomendó seclusión voluntaria de un mes. De a seis mil pesos el dia, no gracias, sin incluir los medicamentos ni el tratamiento. Es el pinchi spa más caro del mundo, pensé. Con esa lana me largo un mes de seclusión voluntaria a Can cun y regreso curadisima, nomame.
Total, he estimado que lo más viable es botarme ese dinero en un viaje exótico, onda a la india, y guardar tres mil pesos, lo suficiente para un tanque de nitrógeno y una bolsota ziplock para acabar con mis angustias. Y con algunas angustias ajenas.
Ultimamente mi tristeza máxima es que
Paul, me voy a Huatulco
Que te vaya bien
Pero... pero me voy con otro hombre
Ps 'ta chido
Te vale madre, verdad
Pues si, qué quieres que te diga, esto es el siglo veintiuno, muy liberales todos y contentotes
Te me vas a chingar a tu madre
Es bastante gacho valerle madre al tipo con el que vivo, sea o no una ficción de taranovela del dos.

1 comments:
Véame a los ojos. Dígame "Diva" al teléfono. Diga que se siente mal. Bien sé yo qué difícil es dejar que las palabras se escapen por la boca y gritar auxilio. Uno prefiere comérselas, atascárselas y traerlas cargando en las entrañas como pinches piedras. Mejor dígame que se siente mal, y ya veré si con un vaso de jícamas y pepinos con chamoy se nos olvida. La quiero.
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